Metas y objetivos del desarrollo del portafolio de evidencias 

El portafolio de evidencias recopila una serie de trabajos que reflejan los logros, éxitos y áreas de oportunidad del trayecto formativo del estudiante normalista. Por ello, es fundamental establecer objetivos claros que guíen y definan la meta a seguir para su elaboración. El portafolio se organiza en cuatro ciclos, cada uno con objetivos generales y específicos que orientan su desarrollo, como se detalla en la siguiente tabla.


El plan de acción (cronograma)

El plan de acción permite organizar las actividades requeridas para la elaboración del proyecto, asignando tiempos estimados para cada tarea. Esto facilita el cumplimiento de los objetivos y metas planteados, asegurando la obtención de los resultados esperados. A continuación, se presenta el cronograma con las actividades y los plazos estimados.


Mi identidad como docente en formación (conceptual)  

La práctica docente constituye una experiencia clave que favorece el desarrollo y la reflexión compartida entre los futuros docentes. En este sentido, la construcción de la identidad profesional del docente en formación se convierte en una de las tareas fundamentales y esenciales durante su proceso de formación inicial. Al aplicar este enfoque, el futuro docente tiene la oportunidad de observar su propio crecimiento, evaluar su progreso en cada etapa y detectar áreas de mejora que le permitan continuar perfeccionando su labor en el proceso de enseñanza aprendizaje.

Todos los seres humanos poseen una identidad que los define y les otorga una esencia única, permitiéndoles ser reconocidos por quienes son. A lo largo de la vida, esta identidad se va forjando en diversos contextos, como el laboral, académico o familiar, incorporando actitudes y habilidades que se integran en la personalidad. En el proceso de formación docente, se distinguen dos fases clave: la formación inicial, que tiene lugar en las instituciones educativas encargadas de la formación de docentes, y la formación continua, enfocada en el desarrollo y perfeccionamiento profesional. Ambas etapas tienen un impacto directo en la construcción de la identidad del estudiante normalista.

Desde el punto de vista de Lasky (2005), la identidad profesional es la forma como los profesores se definen a sí mismos y a los otros. Es una construcción del sí mismo profesional que evoluciona a lo largo de la carrera docente y que puede verse influido por la escuela, las reformas y los contextos políticos que "incluye el compromiso personal, la disposición para aprender a enseñar, las creencias, valores, conocimiento sobre el material que enseñan, así como sobre la enseñanza, experiencias pasadas, así como la vulnerabilidad profesional". Las identidades profesionales configuran un "complejo entramado de historias, conocimientos, procesos y rituales" (Sloan, 2006).

Este enfoque permite comprender cómo la identidad docente no es un concepto fijo, sino que se adapta y cambia en función de las experiencias y los desafíos que el profesional enfrenta en su carrera. Teniendo en cuenta que la identidad siempre será diferente en cada persona, es una parte esencial la cual permite que cada ser pueda ser único e irrepetible, junto con ello al desarrollo de distintas estrategias, métodos, modos de enseñanza que pueda aplicar a lo largo del desarrollo de la docencia.

Hay que entender el concepto de identidad docente como una realidad que evoluciona y se desarrolla tanto personal como colectivamente. De acuerdo con Marcelo García (2010), "La identidad no es algo que se posea sino algo que se desarrolla a lo largo de la vida. La identidad no es un atributo fijo para una persona, sino que es un fenómeno relacional. El desarrollo de la identidad ocurre en el terreno de lo intersubjetivo y se caracteriza como un proceso evolutivo, un proceso de interpretación de uno mismo como persona dentro de un determinado contexto" (p.20). Dentro de este contexto, la identidad puede entenderse como una respuesta a la pregunta ¿quién soy en este momento?: resulta ser una gran pregunta, actualmente se encuentra el desarrollo de la práctica docente para ejercer la docencia con la finalidad de ir aprendiendo en el camino aspectos significativos, buenos, aquellos que dejen experiencia para mejorar.

Diario de aprendizaje  

Un componente clave en la elaboración del portafolio de evidencias es el diario de aprendizaje, una herramienta esencial para reflexionar sobre el proceso educativo. Este diario permite plasmar, por escrito, los conocimientos adquiridos en relación con las materias, contenidos o proyectos desarrollados tanto en el aula como fuera de ella, facilitando así la autoevaluación y el seguimiento del propio progreso.

El docente no puede estar alejado de una continua reflexión acerca de su práctica profesional, pues de ello depende la detención de problemáticas que tiene que atender para lograr un éxito deseado. Al poner esto en práctica el docente se permite así mismo observar su crecimiento, evaluar cada etapa y encontrar áreas de oportunidad que le sirvan para su mejor continua en su proceso de enseñanza aprendizaje.

En este contexto, el diario de aprendizaje resulta especialmente valioso para el estudiante normalista, ya que le permite documentar de manera personal y reflexiva sus experiencias diarias en la escuela normal. A través de este registro anecdótico, el estudiante puede reflejar lo aprendido en los diversos cursos que cursa, así como sus vivencias en las escuelas secundarias donde realiza sus prácticas. De este modo, el diario se convierte en una herramienta que facilita la autoobservación y el análisis constante de su desarrollo académico y profesional.

El diario es un género de escritura que favorece la introspección, el diálogo con uno mismo; permite reflexionar sobre lo que resultó significativo, poner en evidencia la subjetividad de la experiencia y recuperar a través de lo escrito aquello que aconteció para valorarlo, meditarlo y evaluarlo. Según Jurado (2011), el diario puede ser visto "como un instrumento o herramienta de (investigación, de autoformación, de evaluación, etc.) que nos ayuda a configurar y recrear nuestros pensamientos, sentimientos y sobre todo nuestra palabra y nuestra acción" (p.174). Rescatando datos relevantes los cuales funcionaran como guía para comprender en que aspectos se puede mejorar, tomando en cuenta las fortalezas, oportunidades, debilidades y áreas de oportunidad, por ello el usar esta herramienta dentro del portafolio de evidencias es de suma importancia. En este mismo orden de ideas Jurado (2011) señala que un rasgo importante del diario es que deja "constancia de la experiencia y de la vivencia de aquellas personas que lo escriben. Así como la posibilidad de poner en común esas experiencias y contrastarlas, para hacer más comprensible todo el proceso seguido" (p. 176). En este sentido, la escritura se convierte en la posibilidad de recuperar la experiencia, pero para hacerlo es necesario habilitar un espacio. Entonces, recuperar la experiencia a través de la escritura, supone hacer una pausa y establecer una distancia que permita volver a nosotros mismos, formulando preguntas, generando un diálogo con lo que se vive y sucede, pero que no se logró apreciar con detenimiento debido a la presión y el acelere de la vida diaria. De acuerdo con Porlán y Martín (2000), "Esto, lo conduce a un trabajo de metacognición que le ayuda a reconocer cómo está aprendiendo, así como las dificultades a las cuales se enfrenta durante el proceso. Al docente por su parte le permite verificar lo relacionado con el desarrollo de habilidades de orden superior tales como sintetizar, evaluar, crear, hacer razonamientos creativos y evaluar lo que están logrando sus estudiantes" (p.27). Este proceso fomenta la metacognición, permitiendo al estudiante identificar no solo lo que está aprendiendo, sino también las dificultades que enfrenta a lo largo del camino. Por otro lado, el docente tiene la oportunidad de evaluar el progreso de sus estudiantes en el desarrollo de habilidades cognitivas de mayor complejidad, como la síntesis, la evaluación, la creación de ideas, el razonamiento creativo y la capacidad de autorreflexión.

Además, este enfoque permite al docente ajustar sus estrategias pedagógicas, ofreciendo un acompañamiento más personalizado que potencie el aprendizaje y la autonomía de los estudiantes. Báez y Otero (2013) muestran que los aportes que comporta el uso del diario están referidos al desarrollo de la autonomía, a la capacidad de aprender a aprender y en particular al desarrollo de la escritura. El diario de aprendizaje también es útil para el profesorado y la persona investigadora, dado que puede servir como fuente de información sobre los procesos de autoobservación, autocrítica y autoevaluación del estudiantado y, además, le ayuda a obtener información sobre aspectos de los aprendientes tan diversos como, por ejemplo, los factores personales, los aspectos afectivos, socioculturales, cognitivos o estratégicos, sus necesidades de aprendizaje, etc.

El diario de aprendizaje puede ser definido como un registro personal y documentado sobre las experiencias asociadas al proceso de aprendizaje durante un tiempo determinado. La principal finalidad de un diario se sitúa en el fomento del pensamiento crítico y reflexivo acerca de todo aquello que sucede mientras se aprende. En este sentido, de acuerdo con Zabalza (2004), "Le interesa resaltar el carácter metacognitivo del diario, tanto para el que lo elabora (alumno) como para el que lo analiza (profesor). Con ello, se hace necesario revisar el propio proceso de enseñanza, partiendo de esa insuficiencia de los procesos cognitivos para apropiarse de la realidad tal cual se nos presenta" (p.12). De esta forma, enseñar y aprender hablan distintos lenguajes que deben ser asumidos como diferentes e interpretados desde esa diferencia.

Con el propósito de concretar la reflexión de la práctica educativa, existen diversos modelos, uno de ellos es el ciclo reflexivo de Smyth (1999), el cual encierra 4 fases, en un modelo cíclico, que comienza con la detección de un problema o de una práctica, y termina en un proceso de reconstrucción de la práctica, siguiendo las siguientes fases:

1. Descripción. Responde a preguntas como: para qué se realiza, por qué (principios básicos que guían), y qué estamos haciendo (en la práctica, vida profesional, etc.).

2. Inspiración. Trata de describir las teorías subyacentes a la práctica.

3. Confrontación. Reflexión colaborativa con otros sujetos, o con aportes teóricos.

4. Reconstrucción. Reformulación de la situación a partir de las reflexiones anteriores El diario de aprendizaje es entonces una herramienta indispensable en la práctica del docente, pues en ella se plasman todos los acontecimientos que se presentan en su día con día, permitiendo una reflexión de las fortalezas y debilidades del docente, además de que existen diversos modelos que ayudan a elaborar de una manera más completa dicho diario.

Desarrollo de las competencias

 


Caracteriza a la población estudiantil con la que va a trabajar para hacer transposiciones didácticas congruentes con los contextos y los planes y programas

Las distintas evidencias utilizadas a lo largo del desarrollo de esta competencia respaldan su cumplimiento, y puedo decir que se logró, ya que en cada semestre se realizaba un diagnóstico con características variadas. Esto tenía como propósito recabar información clave, como los estilos de aprendizaje y canales perceptivos de los estudiantes, así como su contexto social y cultural. Esto fue necesario para identificar las necesidades de cada grupo y atenderlas de mejor manera, así mismo con cada diagnostico permitió afinar la práctica. De acuerdo con lo establecido en los planes y programas de estudio, es fundamental conocer el entorno de los alumnos para ofrecer ejemplos contextualizados y realizar transposiciones didácticas pertinentes, adaptadas a las necesidades específicas del grupo.

Reflexiona sobre los procesos de enseñanza y aprendizaje, y los resultados de la evaluación, para hacer propuestas que mejoren su propia práctica.

La práctica educativa se fortaleció mediante diagnósticos semestrales que permitieron conocer estilos de aprendizaje, canales perceptivos y contextos socioculturales. Esta información facilitó la adaptación de estrategias didácticas contextualizadas. Al reflexionar sobre los procesos de enseñanza y aprendizaje, se identificó que dichas adecuaciones mejoraron la participación y los resultados. Como propuesta de mejora, se plantea aplicar diagnósticos de forma continua y diversificar las evaluaciones para atender mejor las necesidades del grupo. Por tal motivo se cumplió con el nivel de alcance de esta competencia en cuanto a la experiencia.

Soluciona problemas y toma decisiones utilizando su pensamiento crítico y creativo.

Existieron proyectos y actividades que permiten visualizar el logro de esta competencia, algunos no solo de impacto educativo sino también social, se empleó el pensamiento crítico para analizar los diagnósticos y tomar decisiones didácticas fundamentadas en el contexto del alumnado. Se aplicaron estrategias creativas para adaptar contenidos, resolver dificultades de aprendizaje y motivar a los estudiantes. Estas acciones permitieron responder eficazmente a los retos del aula y fuera de ella, favoreciendo un ambiente inclusivo y significativo.

Aplica estrategias didácticas para promover el desarrollo de competencias históricas.

Sí se logró porque la forma de implementar las estrategias didácticas contextualizadas que vincularon los contenidos históricos con el entorno social y cultural del alumnado se vio reflejado en la práctica optimizando el trabajo. Se promovió el análisis crítico del pasado y su relación con el presente, así como el uso de fuentes y la reflexión temporal. Estas acciones favorecieron el desarrollo de competencias históricas al hacer significativa la enseñanza de la historia.

El logro del perfil de egreso, mi identidad como docente.

Autobiografía

"El éxito no es la clave de la felicidad. La felicidad es la clave del éxito. Si amas lo que haces, tendrás éxito"

-Albert Schweitzer

La elaboración del portafolio de evidencia para la recopilación de las evidencias que se generaron durante mi formación en la Escuela Normal de Texcoco fue una experiencia profundamente enriquecedora que no solo consolidó mi aprendizaje, sino que también marcó un hito en mi desarrollo como docente. Este proceso significó mucho más que la simple recopilación de trabajos, proyectos y reflexiones; Fue un ejercicio de introspección, autodescubrimiento y conexión con mi vocación. Cada componente del portafolio representó una etapa de mi trayectoria, un testimonio de mi esfuerzo, creatividad y compromiso con la enseñanza, así como una oportunidad para reflexionar sobre mi práctica y proyectar mi futuro como educadora.

El proceso de crear el portafolio me permitió organizar y dar sentido a las experiencias vividas durante mi formación. Incluir evidencias como planos de clase, materiales didácticos y dinámicas diseñadas, como la actividad sobre la Revolución Mexicana que preparé para mis estudiantes de segundo grado de secundaria, fue un ejercicio que me obligó a evaluar mi desempeño con honestidad. Recordar esa primera clase, donde enfrenté el reto de captar la atención de adolescentes inicialmente desinteresados, fue un momento clave. Diseñar una dinámica en la que los estudiantes asumieron roles de actores históricos campesinos, revolucionarios, hacendados y debatieron sobre las causas y consecuencias del movimiento, no solo puso a prueba mis habilidades pedagógicas, sino que también me enseñó la importancia de la creatividad y la empatía. Ver cómo los estudiantes se involucraban gradualmente, hacían preguntas y defendían sus posturas con entusiasmo, fue una recompensa inmensa que quedó plasmada en mi portafolio como un recordatorio del impacto de una enseñanza significativa.

El portafolio también me permitió reflexionar sobre los desafíos superados y las lecciones aprendidas. Por ejemplo, incluir la experiencia de responder al cuestionamiento de un estudiante sobre la relevancia de estudiar historia me llevó a replantear mi enfoque docente. Ese momento, documentado en el portafolio, me ayudó a comprender la necesidad de conectar los contenidos con las realidades de los estudiantes, mostrando cómo el pasado moldea su presente. Esta reflexión no solo fortaleció mi práctica, sino que también me dio confianza para adaptar mis estrategias a las necesidades de cada grupo, un aprendizaje que considera fundamental y que el portafolio hizo visible.

Además, el proceso de selección y organización de las evidencias me permitió reconocer mi crecimiento profesional. Desde las primeras actividades prácticas, como manualidades o apoyos en instituciones educativas, hasta las prácticas docentes en la Escuela Secundaria General "Árqueles Vela" en San Miguel Chiconcuac, cada elemento incluido en el portafolio reflejaba un paso hacia adelante en mi formación. Documentar estas experiencias me ayudó a valorar la importancia de la innovación en la enseñanza, como el uso de la tecnología o la creación de ambientes de aprendizaje colaborativos, que se convirtieron en pilares de mi práctica docente.

Elaborar el portafolio también fue un ejercicio de conexión con mi propósito. Cada reflexión escrita me recordaba por qué elegí esta profesión: el deseo de contribuir al progreso de mi comunidad y de formar ciudadanos conscientes y críticos. Al revisar mis evidencias, sentí una profunda satisfacción al ver cómo mis esfuerzos en el aula, aunque a veces desafiantes, habían dejado una huella en mis estudiantes, este largo trabajo no solo fue un requisito académico, sino un espejo de mi identidad como docente en formación. Me permití celebrar mis logros, aprender de mis errores y visualizar el tipo de maestra que aspira a ser: creativa, empática y comprometida con el crecimiento de mis estudiantes. Completar este proceso en la Escuela Normal de Texcoco reafirmó mi vocación y me llenó de entusiasmo para seguir aprendiendo y enfrentando los retos de la enseñanza. El portafolio, en esencia, se convirtió en una narrativa de mi pasión por la educación, un recordatorio tangible de que cada clase es una oportunidad para transformar vidas y dejar una huella positiva en el mundo.

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